Construye el estante que uses.
Mueve recetas guardadas a Entre semana, Pasta o Almuerzo de domingo. Un recetario se ordena como realmente cocinas.
Ten un estante para entre semana, una carpeta de fiestas o las recetas que alguien te enseñó. Los recetarios dan hogar a guardados dispersos y hacen que ese hogar sea fácil de compartir.
Mueve recetas guardadas a Entre semana, Pasta o Almuerzo de domingo. Un recetario se ordena como realmente cocinas.
Invita a quienes alimentas a leer un recetario sin convertir cada receta de tu biblioteca en una publicación pública.
Los recetarios compartidos pueden actualizarse, así que una salsa nueva o una instrucción corregida llega justo donde ya cocinan.
Los recetarios se están probando junto al resto de la cocina de Sugo: recetas guardadas, perfiles y mesas compartidas.
Un recetario es una colección pequeña y elegida: entre semana, lo que te enseñó una persona, los seis platos que de verdad funcionan cuando viene gente. No es una etiqueta ni es toda la biblioteca ordenada de otra manera.
La distinción importa, porque lo que hace útil una colección de recetas a lo largo de los años es la selección, no la capacidad. Todo el mundo acaba con cuatrocientas recetas guardadas y treinta que cocina. Los recetarios son donde viven esas treinta.
Una receta puede estar en varios estantes a la vez, y ponerla en uno no la saca de tu biblioteca.
En casi todas las apps compartir es todo o nada: una receta es privada o se convierte en una publicación. Los recetarios están en medio. Invitas a personas concretas a un estante concreto, y nada más de lo que has guardado se vuelve visible.
Esa es la forma real en que las recetas pasan de unas personas a otras. Alguien te pide las patatas del domingo, y lo que quieres mandar son esas patatas y los otros cuatro platos de aquella comida, no una cuenta.
Los recetarios compartidos pueden llevar las actualizaciones, así que cuando corriges un paso o añades una nota, quienes cocinan desde ahí reciben la versión corregida y no la que capturaron en 2024.
No es una red social. No hay seguidores, ni feed, ni un perfil público que estés alimentando. Se comparte por invitación o con un enlace que decides enviar.
Compartir un recetario no transfiere la propiedad de lo que contiene. Si montaste un estante con recetas del sitio de una editorial, pasarlo adelante es decisión tuya y responsabilidad tuya, algo que conviene recordar antes de compartir más allá de la gente con la que cocinas.
Uno en el plan gratuito, e ilimitados en sugo+ y famiglia. Las recetas guardadas son ilimitadas en todos los planes, incluido el gratuito, así que el límite está en cuántos estantes usas para organizarlas, no en cuánto guardas.
Sí, esa es la idea. Invitas a personas concretas a un recetario concreto, o envías un enlace que tú controlas. Nada más de tu biblioteca se vuelve visible, y no hay perfil público ni feed.
Sí. Un recetario compartido lleva las actualizaciones, así que corregir un paso o añadir una nota llega a quienes cocinan desde ahí en vez de dejarles una copia vieja.
No. Un recetario es una colección de recetas compartida. Un hogar, que forma parte de famiglia, son hasta 20 personas que además comparten plan de comidas, lista de la compra y despensa, y todas pueden editarlos.
Sí. Una receta puede estar en tantos estantes como tenga sentido, y añadirla a un recetario no la quita de tu biblioteca principal.
Sugo está en beta abierta en iPhone. Únete por TestFlight y empieza a guardar las recetas que de verdad cocinas.